En la ribera del río Duero nace uno de los vinos más naturales de esta denominación de origen de la mano de la bodega Viña Sastre. El secreto de estos caldos respetuosos con el medio ambiente y la salud del consumidor es un cultivo natural sin la presencia de herbicidas, abonos minerales, ni insecticidas. Además, no se utilizan más levaduras que las propias resultantes de la fermentación de la uva y el proceso de frío para separar los elementos se aplica también de forma natural gracias a las bajas temperaturas que se alcanzan en el exterior de la bodega Viña Sastre.

La bodega Viña Sastre divide su producción en dos apartados distintos: de pueblo y de parcela. Las variedades de pueblo pertenecen a un terreno uniforme en el centro de la Denominación de Origen Ribera de Duero rodeado por pinares que le confieren a sus vinos un sabor uniforme y con matices a madera y hierbas aromáticas. Por su parte, los vinos de parcela provienen de distintas plantaciones, por lo que cada uno cuenta con características muy individualizadas.

 

En los vinos de pueblo encontramos blanco, rosado, crianza y la variedad de roble, que adquiere los matices de la madera al pasar una crianza de entre cinco y diez meses en barricas de roble americano y francés. El resultado final también adquiere matices frutales al paladar y con aromas a frutos rojos y frutas silvestres.

En los vinos de parcela de la bodega Viña Sastre encontramos el Pago de Santa Cruz y la Gran Reserva de esta misma variedad, vinos con un gran cuerpo y muy aromáticos aumentando los sabores en la versión gran reserva.

La selección variada de distintas viñas da origen al Regina Vides de la bodega Viña Sastre. Un vino que busca sorprender al consumidor con un sabor muy frutal y aromas más imprevisibles como sus matices a caramelo rojo, maderas y tomillo y sándalo. De la mezcla de varias viñas también nace Pesus, fruto de una crianza de 18 meses. Pesus también sorprende esta vez con sabor a fruta negra fresca y en compota y cacao.