Tipos de vino blanco

El vino blanco es un producto que apetece para acompañar comidas de sabores sutiles, como carnes blancas, pescado o marisco. Pero una copa de este suculento manjar también apetece para tomarla sin ningún maridaje tras un intenso día de trabajo y dar rienda suelta a un momento de relax. Para que puedas tomar una mejor decisión de compra te contamos cuáles son los tipos de vino blanco y su características. Además, el vino blanco es un producto peculiar, ya que mientras que el vino tinto se obtiene de uvas tintas, el blanco se puede extraer de todo tipo de uvas. Algo curioso y poco común ya que lo más habitual es, sencillamente, extraerlo de uvas con una coloración clara. El blanco es un término genérico ya que dentro de los vinos blancos podemos encontrar productos que vayan con una tonalidad de casi transparente hasta un color dorado más diferenciado o incluso verdoso. Con una producción similar al vino tinto, los vinos blancos suelen tener una graduación alcohólica más baja y similar a la de los rosados, situada entre 10 y 12º. En el caso de los tintos se suele llegar a los 13º con un mínimo de 12. Una bebida que tomada con moderación puede suponer beneficios cuantiosos y muy valiosos para nuestra salud y bienestar. Cada uno de los tipos de vino blanco tiene sus características propias, pero hay propiedades que son comunes a todos.

Vino blanco, origen del champágne

Además de todas sus propiedades, el vino blanco es origen de una de las bebidas más famosas del mundo, el champagne o champán. Esta lujosa bebida no es más que un tipo de vino blanco espumoso de origen francés. De igual manera, el cava típico de la zona de Cataluña sería otro derivado de vino blanco correspondiente a un método de crianza y una selección de uvas concretas. El vino blanco no posee diferencias en cuanto a su proceso de elaboración y se puede distinguir, al igual que el tinto, entre joven (elaborado de una manera natural con solo un proceso de fermentación con levaduras) o crianza, reserva y gran reserva (con procesos largos de crianza y filtrado). Sin embargo, dentro de los vinos blancos, la variedad se haya en el tipo de uva. Esta vendrá dada sobre todo por la zona de producción. Así, se pueden destacar múltiples vinos de alta calidad.

Tipos de vino blanco

Chardonnay

Ideal para acompañar pescados y platos de pollo, este vino francés adquirió una enorme relevancia y popularidad en la década de los 90. Además, es un vino versátil ya que puede ser adquirido también en una versión espumosa.

Sauvignon blanc

Quizá uno de los tipos de vino blanco con más posibilidades. Desde su origen más herbal ha sido mezclado posteriormente con frutas ácidas como las manzanas, grosellas o peras, o con frutas tropicales como el melón o el mango. Estas posibilidades han variado la oferta de este vino y le han aportado un carácter fresco y sorprendente con el que no todos cuentan. Ideal para acompañar platos basados en carne de ave, pescados o mariscos.

Pinot grigio

Este vino ácido y seco es originario de Italia y cuenta a su vez con matices frutales. También resulta un vino muy versátil y se recomienda un embotellado mínimo de dos años para explotar todas las posibilidades de este producto.

Moscato

Repartido entre Austria e Italia, este caldo más dulzón es la opción perfecta para acompañar postres y platos más dulces. Es un tipo de vino blanco muy usado.

Riesling

Un vino alemán que recuerda al Chardonnay pero que se caracteriza por una fuerte reminiscencia a manzana ácida.

Gewürztraminer

Vino aromático producido en las zonas de Alemania y Alsacia. Su carácter aromático lo convierte en un vino muy singular que cuenta con aromas a pétalo de rosa, melocotones y distintos productos vegetales. Esta carga de matices reduce la frescura del producto pero lo dota de una inmensa gama de experiencias para el consumidor que sepa apreciar las bondades de un gran producto. La variedad de vino blanco es amplísima dado que, a su vez, nos permite adentrarnos en el mundo del champán o el cava y otros espumosos. Una manera deliciosa de abrir las fronteras de nuestros sentidos y disfrutar de un producto saludable y cargado de experiencias por descubrir.

El vino blanco, joven de corazón

Y es que los tipos de vino blanco aportan antioxidantes al organismo que inciden de manera positiva en todo nuestro aparato cardiovascular y principalmente en su órgano principal, el corazón. Beber dos copas al día de este elixir ayudará a mantener un corazón joven y fortalecerá a los que hayan sido afectados por una parada cardíaca en el pasado. Recordar especialmente que no se debe ingerir en el periodo de recuperación tras uno de estos eisodios. El organismo debe recuperarse antes de trabajar para fortalecerlo.

Un antioxidante con beneficios generales

Los mismos antioxidantes citados anteriormente resultan fundamentales para que las células de nuestro cuerpo puedan desarrollar sus funciones sin verse afectadas por factores externos. Este buen funcionamiento celular supone la creación de tejidos, microtejidos y sustancias que nos benefician en múltiples aspectos de nuestra vida. Desde favorecer un funcionamiento correcto del organismo para prevenir en todo lo posible enfermedades caracterizadas por una destrucción celular y de tejidos como puede ser el cáncer, hasta el correcto funcionamiento y producción de colágeno. El colágeno se encuentra presente en todos nuestros huesos y articulaciones y la piel y es la materia responsable de la absorción de calcio. Por esto favorecer la producción de colágeno beneficia a múltiples factores de nuestro organismo, como el correcto funcionamiento de nuestras articulaciones o tener una piel sana y bonita tanto en el rostro como en el resto del cuerpo.

El vino blanco, un aliado para la memoria

El vino posee ácido fenólico, una sustancia que actúa beneficiosamente sobre las células cerebrales. La revitalización de estos tejidos no se debe solo al consumo del vino, pero sí está demostrada su acción beneficiosa. Esto contribuye a ralentizar los efectos de enfermedades que atacan a estas células y su funcionamiento conjunto.

Una ayuda para lograr la figura deseada

De sobra es sabido que lograr este objetivo es una tarea ardua y que intervienen muchísimos factores de sacrificio y control. Sin embargo, también ayuda saber que una copa de vino blanco posee unas 100 calorías y es rico en fósforo, potasio y flúor. Un balance que lo convierte en una bebida alcohólica con múltiples propiedades beneficiosas y una cantidad de calorías bastante inferior al de otras bebidas de este tipo.

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