Tipos de vino generoso

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La historia del vino es tan larga casi como la civilización humana. Conocemos la presencia de este producto desde el Neolítico (sobre los 8.500 años antes de Cristo). Desde entonces, este jugo de uva fermentado ha acompañado a los paladares de la humanidad ininterrumpidamente. Sin embargo, es en el momento en el que ciertas potencias vinícolas (España, Francia, Portugal, Italia) comienzan a exportar sus productos cuando se produce un hecho diferencial.

Propiedades de los tipos de vino generoso

Para conservar las propiedades del vino de este líquido durante largos trayectos y condiciones desfavorables, se añade un proceso que dota al vino de más alcohol, del que acaban naciendo los vinos generosos. Más adelante veremos los tipos de vino generoso. El alcohol, como agente conservante de cualquier líquido, evita la presencia de organismos que puedan alterar la esencia de los productos. Es así como los caldos conseguían llegar a su destino conservando las propiedades y el sabor del momento de producción. Sin embargo, este tratamiento dio origen a un género propio de producto vinícola, el vino generoso, fortificado o fortalecido. Un vino tradicional alcanza tras su proceso de fermentación, salvo ciertas excepciones, no más de 16 grados de graduación alcohólica.

Los vinos que conforman la base del vino generoso alcanzan una graduación de entre 11 y 15 grados, seleccionados durante los primeros días de enero después de la vendimia. Para obtener estos vinos generosos, se añade el proceso de «encabezamiento», por el que se potencia el contenido alcohólico del producto hasta los 23-25 grados, añadiendo alcohol vínico. El resultado son tres tipos de vino generoso: fino, oloroso y amontillado. Esta diferencia radica en el tipo de vino que proporciona cada uva y su comportamiento ante el encabezamiento. Generalmente, estos vinos son más dulces debido a los azúcares que no consiguen fermentarse, sin embargo, también existen variedades de seco. Para su crianza o proceso de fermentación se añade directamente el proceso de encabezamiento en la barrica (también denominada comúnmente como «bota») de roble.

Tipos de vino generoso

Vino fino

La base de un fino es un mosto pálido y ligero. Para su crianza o fermentado se valen de la crianza biológica. Este proceso es el de menor aporte de alcohol, por lo que deja actuar a las levaduras que se acumulan en la superficie del vino que forman el llamado «velo de flor». Por este proceso, los vinos finos también reciben el nombre de vinos de crianza en flor. El resultado final es un caldo con una graduación alcohólica de entre 15º y 16º. Las barricas destinadas a estos vinos se sitúan en las zonas más frías y húmedas de la bodega.

Vino oloroso

Este vino también forma parte de los tipos de vino generoso y se escoge entre los mostos de colores más fuertes, más opacos y con más cuerpo. Su crianza varía en la de los finos en que es físico-química u oxidativa. Lo que significa que es el oxígeno de barricas más porosas el que se encarga del proceso de fermentación con el vino ya encabezado. El resultado final es un vino más fuerte en contenido alcohólico, de entre 18 y 19º. Este proceso se lleva a cabo en las barricas situadas en las zonas más cálidas de la bodega.

Vino amontillado

Vino que durante su fase de fermentación en barrica ha experimentado un cambio de color que determina un cambio en sus características futuras en olor y sabor. Este vino se somete a un segundo proceso de encabezamiento y vuelve a la crianza a continuar su proceso como si de vino olorosos se tratase. Por estos diferentes procesos se obtiene el vino generoso que puede contar con otras variedades como la manzanilla, el palo cortado, pálido, raya y un largo etcétera. Esto depende de la calidad del producto de estos tres tipos y de si estos han sido mezclados con vino dulce y en qué proporción para conseguir una u otra variedad.

Sean del tipo que sean, los vinos generosos cuentan con una mayor estabilidad que los vinos sin encabezar y una botella de vino generoso puede durar varios meses sin perder sus propiedades al gusto desde el momento en el que se abre. En España encontramos variedades como manzanilla, Jerez (y dentro de esta muchas variedades del popular Pedro Ximénez) y el Montilla-Moriles, de Málaga. También destacadan las variedades portuguesas, de Oporto y Madeira, así como la italiana de Marsala (en Sicilia). Por último, también es de destacar la Banyuls francesa.

Maridaje del vino generoso

Como cualquier buen vino, se puede disfrutar en solitario o acompañándolo de una comida que sepa explotar el sabor y el aroma del producto protagonista. En los casos de los tipos de vino generoso, la mayor presencia de alcohol llama a tomarlos con alimentos contundentes. Estos vinos maridan bien con los postres. En especial el chocolate y el bizcocho pueden ser el acompañante ideal para cualquier vino generoso. Al igual que el vino dulce, el vino generoso es susceptible de ser maridado con bombones, bizcochos de fruta. También frutos secos o un bizcocho o galleta que incluya cualquiera de estos ingredientes. Dada su amplia variedad, cada vino generoso tendrá un mejor acompañante.

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