Tipos de vino rosado

El rosado, una opción polivalente

Para aquellos que no terminan de decidirse entre un potente vino tinto o un blanco de sabor más ácido y seco, encontramos la opción del vino rosado. El vino rosado es un caldo que puede realizarse solo con uva tinta o con una mezcla entre blancas y tintas. Esta posibilidad de combinación le confiere un carácter de mezcolanza de sabores en los que es posible encontrar casi cualquier variedad. Conozcamos los tipos de vino rosado. Los tipos de vino rosado se consiguen en función del tratamiento que se les dé a las uvas. Como prácticamente en cualquier tipo de caldo, en su elaboración se puede jugar con variedades más secas, más dulces o arriesgar con una mezcla entre ambas concepciones. Por lo general, la materia prima que se usará en la elaboración de vino rosado son las variedades de uva Garnacha (tinta y blanca), Syrah (tinta), Cariñena o Mazuelo(tinta), Tempranillo (tinta y blanca), Pinot Noir (tinta), Cabernet Sauvignon (tinta y blanca), Merlot (tinta) y Cinsault (tinta).Dentro de que estas sean las variedades tradicionales, el vino rosado cuenta con una importante versatilidad y puede ser elaborado con cualquier uva. Con el aumento de la cultura enológica de la población y el aumento de nuevas bodegas que pretenden diferenciarse y orientarse hacia un nuevo sector de mercado, se ha producido un estallido de nuevas marcas de bodegas que ofrecen al consumidor una experiencia diversa a la tradicional. Esto significa que los vinos son más híbridos, arriesgados y atractivos. Además, las nuevas bodegas y las marcas jóvenes de bodegas tradicionales apuestan por imágenes muy llamativas para captar la atención del cliente joven y que apuesta por un producto de calidad. En el caso de los tipos de vino rosado esta familiarización y vinculación con el producto se ha conseguido principalmente a través de las dos variedades tradicionales: el vino rosado de corte seco y el vino rosado de corte dulce. El de corte seco es la variedad de rosado más popular en el mundo y para su elaboración se usan dos o tres variedades de uva distinta. En el caso del vino rosado de corte dulce, suelen ser vinos con un menor contenido alcohólico, la razón es que no se deja fermentar todo el azúcar en alcohol. Este cambio en el proceso puede darse en los diferentes tipos de vino rosado, así que cualquier vino rosado puede ser susceptible de transformarse en dulce durante su elaboración. En algunos casos, interrumpir la fermentación para obtener un vino rosado de corte dulce puede dejarnos ante un producto excesivamente bajo en contenido alcohólico. Por este motivo, también se apuesta por «alcoholizar» este vino a modo de vino generoso, aunque son casos más excepcionales.

Tipos de vino rosaso: elaboración dependiente o más personal

Existen dos métodos para la elaboración de los diferentes tipos de vino rosado. El primero de todos es el Sangrado o Saignée ya que aporta vinos de una mayor calidad. Este nace como una separación de los elementos menos intensos del vino durante la producción de tinto. Así, se obtiene un vino tinto intenso y con mucho carácter por una parte mientras que el sobrante se utiliza para vino rosado que cuenta con un proceso de selección y elaboración junto al vino tinto que le confiere diversos matices, aromas y sabores contundentes. Entonces, el rosado se fermenta de forma separada para que empiece a desarrollar una personalidad propia. El líquido elemento para la elaboración de rosado que se separa del tinto es en torno a un 10% del total y es la parte de menor color y concentración de fenólicos, que son la sustancia más intensa del vino. Su relación con el vino tinto hacen que estos rosados sean más oscuros y de un sabor más fuerte que el rosado procedente del método de vino gris o maceración. El Vino Gris o Vin Gri, método de maceración del vino rosado, es el resultado de un proceso de elaboración más personal y diferenciado que el del vino rosado sangrado. Con una elaboración similar a la de cualquier otro vino blanco, en este caso se usan uvas tintas (o ambas) para conseguir un producto que finalmente contará con un color muy pálido, de ahí el nombre de vino gris. La otra diferencia con la producción del vino rosado sangrado o con los blancos que no utilizan uvas tintas para su producción es que se aplica un tiempo de maceración muy corto para que los hollejos no lleguen a impregnar de color el vino. Tampoco se recurre a la técnica de añejamiento en barrica, por lo que solemos hablar de vinos jóvenes.

Vino rosado para comidas suaves

El resultado, más con un vino rosado gris, es un sabor suave pero rico en matices que aporta una sensación de frescor al paladar. Esta sensación se diluye si se erra al combinar un rosado con un plato contundente y de sabores fuertes, por lo que un buen rosado puede pasar inadvertido. En este caso, mejor acompañar con platos que también sean frescos y ligeros al paladar. Esto hace que un buen rosado sea el acompañante ideal para una ensalada. Las pastas son otros de los platos a los que un rosado le viene de fábula para explotar una variedad de sabores suaves y sutiles. Al igual que los blancos, los rosados son vinos con un carácter de ensalzar el sabor de una comida suave. Para los que busquen un sabor más a tinto y más suave se recomienda que acompañen sus pescados y mariscos con un rosado. En los pescados azules más grasos como el atún de ijada o el salmón se recomienda que el rosado sea un rosado sangrado, algo fácilmente identificable por un color más fuerte. En el caso de optar por un rosado gris el sabor nos pasará más desapercibido. Lo mismo ocurre cuando acompañamos una carne de un rosado. Cuanto más contundente resulte la carne, más pasará desapercibido el sabor de nuestro rosado. Un ejemplo de cómo combinar estos productos es probar platos basados en el pollo, una carne blanca y ligera, con un rosado sangrado que podrá compartir protagonismo con el plato. Los quesos son otro buen acompañante para nuestros rosados al igual que los frutos secos tostados sin sal.

Todos los tipos de vino rosado son muy frescos

El rosado es el vino que se puede considerar más fresco, ya que su temperatura ideal para degustarlo no debe sobrepasar los 10º y la mínima es a partir de 6º. Esto hace que el rosado sea el vino más susceptible de mantener en el refrigerador para explotar su sabor y carácter fresco para el paladar. Una opción más fresca y ligera que también se refleja en su menor aporte calórico en comparación con el resto de vinos.

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