Vino tinto de Italia

La rica gastronomía italiana es prácticamente un patrimonio de la humanidad. A nivel mundial se atribuye a este país la creación de la pizza, la pasta, salsas como el pesto, la carbonara, la boloñesa, y un sinfín más de auténticas delicias. Unas delicias que, por supuesto, necesitan ser maridadas con un vino de Italia a la altura de cada plato. Sin embargo, la vitivinicultura no nace en Italia como mero acompañante para sus platos.

El vino de Italia constituye en sí toda una cultura propia. Un país que cuenta con un clima mediterráneo idóneo para el cultivo de la uva y un relieve diverso con amplias llanuras, como en la Toscana. Esta variada orografía, acompañada de un clima suave, supone el mejor de los puntos de partida para que un país apueste por su potencia vinícola. La cultura milenaria es otro de sus potenciales, ya que incluso el Imperio Romano no fue la primera civilización en desarrollar este arte en la Península Itálica.

El vino de Italia, primer productor mundial

Todos los factores citados confluyen en que sea el primer productor mundial de vino. Un puesto en el que suele rivalizar con Francia y España. Los métodos tradicionales aportan a cada vino distintos matices que pueden equipararse a otros de países competidores. Sin embargo, el país de la bota redobla su apuesta en esta industria con vinos espumosos y generosos, algo que diversifica mucho su oferta y hace aumentar la calidad de estos productos. Un ejemplo de espumoso italiano de éxito internacional es el Lambrusco, un vino rosado (la mayoría de las veces, ya que también existen variedades tintas y blancas) fresco y bastante gasificado. Un caldo que también es objeto de falsificaciones para el consumidor no advertido o inexperto, por lo que conviene extremar las precauciones si lo que se pretende es consumir un producto selecto y de calidad.

La península Itálica se divide en tres partes en lo que a vinos se refiere, ya que cada una cuenta con un clima concreto que dota de ciertas propiedades específicas a cada vino de Italia. Así encontramos la Zona Norte, la Zona Media y la Zona Sur. Variando de un clima más frío y propicio para variedades blancas al norte y más caluroso y propicio para uvas tintas cuanto más al sur.